Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain

martes, 26 de enero de 2016

Skandalon, Julie Maroh | Reseña

Sinopsis: Julie's follow-up graphic novel, "Skandalon," marks a startling change of pace: a fiery, intense story about the recklessness of fame. "Skandalon," found in the Gospels, refers to a persistent trap or obstacle, such as the one that confounds the mesmerizing, Jim Morrison-like lead character Tazane. He is a true rock icon: passionate, arrogant, selfish, and sometimes violent, the charismatic singer is a beacon for controversy and scandal. But the public that worships him and the media that lavishes attention on him are waiting for him to fall from grace. At times shocking, "Skandalon" is a powerful and relentless meditation on the high cost of fame, and the demons awaiting anyone who refuses to be wary of them.
Julie Maroh is an author and illustrator originally from northern France. She studied comic art at the Institute Saint-Luc in Brussels and lithography and engraving at the Royal Academy of Arts in Brussels.

Mi primera (y segunda y tercera y cuarta y...) reacción al acabar de leer esta novela gráfica fue algo más o menos así:


Lo siento, no sabía como empezar la reseña. De hecho, sólo estoy escribiendo esto con la esperanza de encontrarle sentido a la novela gráfica que publicó Julie Maroh. Ya había leído uno de sus trabajos anteriores, Le bleu ets une couleur chaude (Blue is the warmest color) y la había reseñado diciendo, en breve, que me había gustado bastante y que el dibujo era de lo mejor que había visto en novelas gráficas. En su momento, me pareció muy íntimo y no hay ninguna duda de que, con Skandalon, Maroh siguió sobre la misma línea. El dibujo es profundamente personal, íntimo e incluso introspectivo. Invita a pensar o a analizar las actitudes de los personajes, a preguntarnos el por qué. Ahora bien, no todo son rosas. 

Tazane, de 27 años, es el protagonista de Skandalon. Un ícono del rock de su país, que escribe sus canciones y que, por alguna razón, siempre arruina las cosas dando declaraciones controvertidas, insultando a sus fans y prácticamente autodestruyéndose. Su imagen inicial es casi perfecta. Narra la historia y también es un protagonista desagradable, de esos a los que les darías una buena cachetada por cada pendejada que dicen. Es altanero con la prensa (cosa entendible, pues no parecen dejar de hacer preguntas fuera de lugar), con sus fans, con su equipo, con su grupo y básicamente con todo el mundo. Parece estar deprimido, aunque nunca está realmente confirmado, sin embargo, desde el primer cuadro donde podemos observarlo, notamos que algo le falta. Julie Maroh tenía todo, ¡todo!, para hacer a un protagonista desagradable con una excelente construcción. Tazane es un personaje que incluso nos lleva al límite del asco y que, como a la gente que lo ve, nos insulta


Es un personaje que queda perfectamente con el título, Skandalon. Según una página muy útil llamada la Hispanoteca de la lengua, nuestra palabra escándalo, viene precisamente de este vocablo griego: 
La palabra escándalo viene del latín scandalum, del griego scándalon (σκάνδαλον) que etimológicamente significaba una especie de cepo, lazo o trampa para cazar animales, derivado del griego skandálethron, mecanismo de desenganche o dispositivo de lanzamiento de un artefacto que sirve para cazar animales mediante un dispositivo que se cierra aprisionando al animal cuando este lo toca. [...] Más tarde pasó a significar lo que repele, es decir, la conducta que hace daño, engaña, decepciona y repele a quien la contempla. La conducta escandalosa hacer perder la confianza en la persona. Es una acción o situación que se considera intolerable y provoca indignación.
El escándalo es un concepto central del Viejo Testamento y se emplea para designar el mal que seduce al hombre a alejarse de Dios. Este concepto se empleaba para mantener unida moralmente la comunidad en su fidelidad a Dios. [...] El que no se aceptaba las reglas se había decidido por la falsa vía del Skandalon, se había desviado de la verdadera fe.
En un pequeño apartado al final del libro, la misma autora explora el origen de la palabra y la razón por la cual llamó así a esa novela gráfica, dándonos la definición biblioca de la  palabra. Le queda perfecta a Tazane, él repele, hace daño, su conducta hace que los demás pierdan confianza, su actitud provoca indignación. Y la primera construcción del personaje es simplemente genial porque, como un ícono del rock, más bien parece un ídolo religioso, se acerca a la imagen de Jesús, de Mahoma, de cualquier profeta, en lugar de la del diablo o hereje. Sus fanáticos están dispuestos a aceptar cualquier burrada que diga, desde que su inspiración podría ser Hitler o Beethoven; están dispuestos a aplaudir todo tipo de actitudes, intolerantes, si hace falta, sólo por su ídolo (nunca mejor usada esa palabra). Han puesto a Tazane en un pedestal del que realmente no lo pueden bajar. Al lector, por supuesto, eso puede llegar incluso a ofender. La primera mitad del libro realmente da un puñetazo en la cara y nos recuerda ese fenómeno desagradable que hoy en día se llama fanatismo ciego y lo mucho que se parece a la religión. 


El dibujo le ayuda a la novela en el que es, supongo, el viaje hacia su objetivo. La novela gráfica se divide entre tonos azules fríos y rojos. La diferencia parece siempre ser que en donde más azul hay, el protagonista está acompañado, y en el rojo, es donde más vemos su autodestrucción, sobre todo en sus conciertos. Tazane se autodestruye, lentamente, no importa como: drogas, alcohol, se gana el repudio de muchos. Sus propios fans le dan asco por el nulo criterio que parecen tener, dispuestos a aplaudirle todo. Llega incluso a hacer sentir incómodos a los lectores, lo cual supongo que es su propósito. Y después, en la cumbre, justo al lado del clímax, se derrumba todo. Absolutamente todo. Su desarrollo se estrella contra el pavimento, se deshace. Julie, la escritora, no parece ser capaz de sostener a su propio personaje, ni la trama. Lo único que sigue haciendo es incomodar al lector. 

Y, cuando Tazane cae, el resto de la novela lo hace. No tenía ni un otro pilar en el que sostenerse, debido a que todos los secundarios son meros adornos que flotan alrededor de Tazane y cuyo único propósito es servir como recursos argumentales en el camino de la autodesttrucción del protagonista. Así que ahora, si me disculpan, como aun estoy tratando de procesar todo lo que acabo de leer, intentaré hacerle un análisis un poquito más a fondo: 


SPOILERS MAYORES, ANTE AVISO, NO HAY ENGAÑO

El clímax llega cuando Tazane viola a una chica. Ese tipo de escenas siempre me hacen sentir incómoda, directamente. No me desagradan per se, pero nunca me ha gustado la violación "literaria" que existe sólo porque sí. En la reseña de Life and Death, el genderbender de Crepúsculo, ya había hablado de lo mucho que me molesta cuando las violaciones están allí simplemente porque el personaje era una mujer. En este caso no ocurre así, sino que la violación sólo impacta, incomoda y le sirve a un hombre, en este caso, al agresor, como un trigger (gatillo, literalmente) para que llegue casi al fondo de su autodestrucción. A la chica no la volvemos a ver. Incluso, quien la venga es otro hombre

La chica carece de relevancia, de desarrollo, de personalidad. Sólo está ahí puesta para que Tazane la viole y, de ese modo, dejarlo sólo y aislado cuando su banda, después del juicio, lo abandona. No me gustan ese tipo de escenas porque siento que sólo están allí por la incomodidad y el mal cuerpo que causan. Me gustan menos cuando la víctima en cuestión, en este caso una chica, es sólo un recurso argumental. Me incomoda mucho escribir tramas que involucren violencia sexual y he escrito únicamente dos en mi vida primero porque a pesar de la incomodidad, siento que es un tema que no vale la pena callarse como si fuera un tabú y porque creo que son temas que merecen ser tratados con respecto, sobre todo con respeto hacia las víctimas y no ser simples recursos argumentales.


Lo que Julie Maroh sí retrata bien es el fanatismo ciego que lleva a los fanáticos de Tezane a culpar directamente a la chica, su modo de vestir, cuestionar por qué estaba allí, sugerir que incluso lo había disfrutado. En casos tan mediáticos como el que retrata Tezane, el victim blaming (culpabilizar a la víctima) es lo normal. Cuando se trata de mujeres que demandan nunca falta el que sugiere que en realidad sólo es difamación porque quiere dinero o que sólo se está inventando la historia. Si no me creen sólo pueden buscar diversas opiniones sobre el caso de Bill Cosby. En fin

No sé que decir. Sólo que si no les gusta que un libro los ofenda, no lean este. De hecho, a menos de que estén muy interesados en él, aléjense. Valoro que un libro me haga sentir incómoda y que me haga cuestionarme cosas, pero no lo valoro cuando la incomodidad que me causa está ahí simplemente por placer y no hay un desarrollo y, sobre todo, cuando se llega al límite usando la violencia sexual sólo por usarla. 

domingo, 24 de enero de 2016

Mis parejas favoritas | Series TV

Ah, el amor, el amor. No, de hecho, esperen, me equivoqué de mes, ¿que no estamos en febrero? Pues hasta mejor, la cursilería ni alergia me da. Bueno, yo soy de esas personas que no atienden a razones lógicas cuando me gusta una pareja en una serie y sus guionistas además tienen la decencia de desarrollarlos bien y no cagarse en nueve años de desarrollo para ajustar un final que no queda bien no pegado con kolaloka (sí, How I Met Your Mother, hablo justamente de ti).

Así que estás son las parejas que me hicieron emocionarme, querer abrazar la pantalla y recuperar la fe en la humanidad. La mayoría son canon o casi canon o todos sabemos que se aman pero no compartieron ni un beso en pantalla

Advertencia: Quizá hay spoilers con eso de quien se junta con quien y de las series que aparecen. Ustedes leen bajo sus responsabilidad.

Chris Miles & Jal Fazer (Skins UK)



La primera generación de Skins me encantó, especialmente gracias a Chris y a Sid. Jal era un personaje que me llamaba la atención, pero lamentablemente no salía demasiado y su trama no era tan importante. Sin embargo, en la segunda temporada, cuando Chris tiene ese apartamento que comparte con Cassie, estos dos fueron puro amor. A la mierda el Sid/Cassie, que era lo que me mantenía al borde de la pantalla hasta entonces. Jal y Chris se convirtieron en unas de las parejas mejor escritas que he visto, más tiernas y con el drama más inteligente. Los guionistas no cayeron en el prototipo de chica celosa y/o insegura con Jal y Chris no repitió el patrón de sus coprotagonistas, ni la historia que ya había compartido con Angie.

Y el discurso de Jal para Chris al final de temporada es de las cosas más bellas que he visto. ¿No hace falta decir que no deben de leerlo si no quieren spoilers, verdad?

I've been thinking about what Chris would have wanted me to say today. The advice he'd give me, which'd be something like, "Know what, babe? Fuck it. These guys know all about me. Tell them about someone else." So I thought I'd tell you about a hero of Chris's: a man called Captain Joe Kittinger. In 1960, climbing into a foil balloon, Captain Joe ascended 32 kilometres into the stratosphere. And then, armed only with a parachute, he jumped out. He fell for four minutes and thirty-six seconds, reaching seven hundred and forty miles per hour before opening his parachute five kilometres above the Earth. It had never been done before, and it's never been done since. He did it just because he could. And that's why Chris loved him; because the thing about Chris was, he said yes. He said yes to everything. He loved everyone. And he was the bravest boy— man—I knew. And that was—he flung himself out of a foil balloon every day. Because he could. Because he was. And that's why—and that's why we loved him.

The Doctor & Rose Tyler



(Lo siento, River Song, pero tenía que elegir a alguien y por más que comparo, nada supera a estos dos). Realmente, la historia de amor con estos dos me parece de esas historias a la antigua: ninguno de los dos dice explícitamente lo que siente por el otro, pero los dos lo demuestran y de qué manera. Rose absorbe todo el vórtice temporal para salvarlo y él declara que ha visto dioses falsos, malos, semidioses y que si tiene que elegir algo en que creer, cree en ella (y quema una estrella para decir adiós, sí, sí, entre otras cosas).

Rose no es mi companion favorita, esa es Donna (y eso cambiará hasta que exista alguien que la pueda superar, cosa que dudo), pero su historia con El Doctor siempre me gustó mucho: ella es prácticamente una don nadie, no es particularmente agraciada (al menos a mí su cara me parece muy rara); no es muy nada, vamos, pero él se fija en ella. Y desde el tercer capítulo, con esa sonrisa que pone Eccleston cuando están a punto de morir como en cualquier otro capítulo y se dicen que al menos se conocieron, es lo único que necesité para decir "love is in the air".

AMOR PURO

Korra & Asami (Avatar: Legend of Korra)



Y esta es la última de las que voy a poner. Primero porque es increíblemente difícil encontrar parejas que me apasionen tanto como estas, creo que no las hay y porque además ya estoy divagando mucho. El asunto con el Korrasami (nombre del pairing) es que es una de esas cosas que nunca vez venir. En principio eran sólo los extremos de un triángulo amoroso planteado con las patas que tenía a Mako al centro. Sin embargo, ellas dos en ningún momento se vuelven rivales, ni nada parecido. Siempre son aliadas, y después, amigas. Durante las primeras dos temporadas no hay muchas pistas de que podrían acabar teniendo una relación (pero haberlas, las ahí), pero durante la tercera, después de que ambas dejen a Mako de una vez por todas, las pistas empiezan a estar allí, cada vez más latentes. Y en la cuarta y última, ni qué decirlo: Asami es la única persona que recibe cartas de Korra en su tiempo en el polo sur y Korra se sonroja de una manera bastante reveladora

Sin embargo, estamos hablando de una serie americana supuestamente para niños y adolescentes, por más que estuve al borde del sofá todo el capítulo, nunca creí que lo hicieran y lo hicieron. Efectivamente, fue un escándalo. Había gente enojada diciendo que sólo eran amigas, gente que decía que la gente no se volvía lesbiana de la noche a la mañana (¿han oído de la bisexualidad?) y gente que estaba más o menos en mi estado: volviéndose loca. Hasta que los creadores salieron y lo confirmaron: sí, sus oscuras intenciones eran las de juntar a estas dos. 


Y miren que buena pareja hacen. Yo las adoro. Son, definitivamente, un excelente dúo. Son amigas, aliadas, cómplices, se han salvado multitud de veces.

viernes, 22 de enero de 2016

#MásGordoElAmor, Antonio Malpica | Reseña

"Pe... pero... ¡¿YA LO ACABASTE?!"
― Mi papá, dos días después de comprarlo.

Sinopsis: Ella tenía quince años. Él también. Y se amaban (ejem) con locura... Pero el destino a veces es cruel. Y la fortuna hace de las suyas. Ahora, muchos años después, la suerte les ha puesto los ojos encima. Casa, vestido y sustento no importan. Ni distancia alguna que los separe. No hace falta salud ni dinero. Encontrarla es lo único que importa.

Yo decidí que iba a leer este libro y otros cuantos de Malpica un buen día y decidí pregonarlo por toda mi casa, mi vida, internet, mi colonia. Hasta que me cansé porque la FIL Minería todavía quedaba muy lejos y yo no iba a comprar libros hasta entonces. Supuse que todo el mundo sabría para entonces que yo quería algún libro de Antonio Malpica. Pero no. Mi papá oyó en el radio una entrevista con Malpica donde hablaba de este libro y le llamó la atención que los protagonistas perdieran su tiempo en Plaza Satélite, que los novios adolescentes se citaran en la oficina de correos que estaba enfrente de Plaza Satélite y que muchos de los circuitos salieran mencionados. Y lo compró. Bueno, quizá todavía no entiendan por qué, pero se los explico: mi papá ha vivido más de la mitad de su vida a cinco minutos de Plaza Satélite. Pensaba darle el libro a mi hermana, pero yo lo encontré, lo abrí y antes de que se diera cuenta ya había decidido yo que: 1) el libro iba a ser mío y 2) el libro estaba muy bueno. 

Había leído libros ambientados en el D.F., pero nunca, nunca jamás, un libro en el que Ciudad Satélite tuviera tanta importancia. Ciudad Satélite, un lugar parecido a un fraccionamiento para gente que se creía rica de los años setenta y ochenta, sin semáforos (pero con muchos topes), con circuitos en vez de avenidas, hoy con el tráfico cada vez más inaguantable, y cada día más gente. El Pollo, Molina y Simón, amigos de toda la vida, tienen algo en común: su adolescencia transcurrió en Ciudad Satélite, en la misma secundaria, que por cierto, es la misma a la que fueron mis hermanos (yo no, yo fui a acabar a una secundaria laica más persignada que la más católica de las escuelas, donde todos los maestros se iban por problemas con la dirección, toda una lástima). Allí fue donde Simón conoció a su primer amor, Majo Tuck García, la popotitos, flaca, flaca (busquen la canción: Popotitos, Los teen tops), más rara que nada, convencida de que Simón era el amor de su vida y se iba a casar con él. Según yo, el amor de los quince es más dramático que la telenovela de la lisiada, más estúpido que nada, lleno de absolutos (nuncas, jamáses, siempres) que nadie cumple y más cortavenas que el libro más deprimente que hayan leído.

Lo sé, yo soy toda una optimista. Así que esa historia se trata de ese primer amor. O de la masturbación mental que ese amor supone treinta (o menos) años después, ya en los cuarenta, con decepciones amorosas a tutiplén, divorcios, hijos, carreras truncadas y sueños deshechos y vueltos a hacer y adaptados a decepciones anteriores. Así se encuentra Simon cuando su pareja actual, Judith, le pone los cuernos en su propia casa y decide que ya está bien, que nadie puede tener tan mala suerte en la vida y que se va a suicidar. Pero antes de que logre llevar a cabo su cometido, ocurren dos cosas y una de ellas es que decide lanzarse en la búsqueda de una de las tres personas en el mundo que no tienen ni twitter, ni facebook, ni ninguna red social conocida y que parece que no han tenido conexión a internet en su vida: su ex novia de la secundaria, Majo Tuck García, a la que recuerda como si hubiera visto ayer y está convencido que es su amor para toda la vida porque ella fue la única con la que no cagó las cosas. 

David Tennant, nunca me falla
Así que así parte el libro: una búsqueda de telenovela, pero sin las tonterías habituales de una, una narración hecha por El Pollo que volvería loco a cualquier maestro de literatura, porque salta de un narrador a otro como le da la gana y lo encuentra conveniente. Este tipo de recursos suelen ser inteligentes bien usados, con una justificación decente, no sólo porque "me dio la gana" y este libro es uno de esos que sabe hacer eso de ese tipo de narración. El lenguaje es simple... bueno, supongo que es simpre si eres mexicano y conoces todas las groserías posibles que se dicen en el DF, por lo menos. Si no, te recomiendo que te busques a tu amigo mexicano más cercano y lo interrogues sobre cuanta palabra rara se te cruce

Los personajes son creíbles dentro de su entorno y situación, por supuesto. Pero como he conocido gente más extraña, no los cuestioné mucho. Un psicólogo infantil que en realidad quería dedicarse a dibujar comics toda su vida, pero lo único que ha conseguido es tener seis carpetas llenas de dibujos de Juventina, que describe como una Mafalda mexicana mil veces más ácida (o un millón). El Pollo que quería ser una estrella de música country... y lo único que ha logrado es tocar en las bodas... mientras llegan los novios al salón. Y Molina, el que completa el trío, que es ejecutivo bancario porque a su novio le gustan los ejecutivos bancarios, no porque le encante el trabajo. Lo sé, panorama desolador. Los personajes tienen sus objetivos, consientes, inconscientes, sus incongruencias de seres humanos y es muy fácil empatizar con ellos aunque sus desgracias no se parezcan en nada a tu vida. (En primera porque, primero, no conozco mucha gente con tantos problemas para encontrar a su novia de hace mil años y, por supuesto, tampoco con muchas ganas). 

En resumen, aunque este libro da muchas vueltas sobre el amor y el núcleo es precisamente la búsqueda de un amor perdido, poco hay de romántico en todo el asunto. Las conversaciones de Simon y Majo a los quince años no dejan de ser perturbadoras, pero con un dejo de romance, principalmente por la insistencia de Majo en asegurarse que Simon es el hombre perfecto para ella y el recuerdo que guarda Simón de su ex parece empañado por sus ilusiones, más que una representación de la realidad. Y el personaje lo admite. La novela es divertida, a pesar de las desventuras de los protagonistas y todas las vueltas que da la historia antes de llegar a su final. Parece que hubieran puesto a Xavier Velasco a escribir la historia que pretendía contar Mónica Beltrán Brozón en Historia de un corazón... y tal vez un par de colmillos. O al menos el estilo, la narración y los personajes me recordaban a los de Brozón mezclados con la Violetta de Velasco.

Tennant no falla
Los secundarios siempre tienen su papel y, una de las curiosidades del libro es que El Pollo, en ese papel de narrador omnisciente que se adjudica al principio del libro, intenta ser lo más objetivo con todos sus personajes, pero de alguna manera acaba siempre dejando escapar un pequeño pedacito de su parcialidad y sus pensamientos. El tratamiento que le da a Rosa, su ex mujer, es uno de ellos. Parece que, aunque nuestro narrador en tercera persona no la odia, sí que se siente irritado por su presencia y deja que algo de eso se le acabe escapando. Para mí es un increíble detalle porque nos recuerda que nuestro narrador es un narrador en quien no podemos confiar demasiado para hacer juicios de valor objetivos y que es uno de los personajes del libro. Me recuerda un poco a La Peste de Camus y como estoy segura de que alguien me vendrá a tirar una piedra por atreverme a comparar al genio de Camus con cualquier cosa, remarco lo de "un poco".

Los giros de la novela son inteligentes y realmente en los plot twists no sentimos que Antonio Malpica nos haya tratado como lectores imbéciles. No diría yo que son los mejores plot twists del mundo, pero al menos no son de esos que, como en algunos otros libros, me hacen desear lanzar el libro por la ventana y mucho menos parecen escritos por un guionista de Televisa. Malpica hace y deshace con sus personajes hasta que nosotros ya sólo deseamos que por favor les vaya bien. Que se ven como buena gente, a pesar de lo malhablados y de todas las locuras que hacen por buscar a alguien. Antonio Malpica me convenció, literalmente, que sus personajes se merecían algo bueno en la vida no por ser buenos, simplemente por ser humanos.


Las ilustraciones, magníficas todas ellas, son de Bernardo Fernández, BEF, y aparecen en forma de tira cómica cada ciertas páginas, siempre hablando del mismo tema o problema al que se están enfrentando los personajes. Es cierto que yo hubiera preferido que estuvieran entre capítulo y capítulo, porque a veces me cortaban la lectura en medio del párrafo, pero me gustaron muchísimo. Sí daba la sensación de que, como dicen en el libro, Juventina era una especie de Mafalda mucho más sarcástica que la original, pero con su propio toque

Les recomiendo el libro, no se van a arrepentir (eso espero).