Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain

jueves, 11 de junio de 2015

Rebelión en la granja, George Orwell | Reseña

Sinopsis: Rebelión en la granja es un cuento satírico de George Orwell acerca de un grupo de animales en una granja que expulsan a los humanos y crean un sistema de gobierno propio que acaba convirtiéndose en una tiranía brutal. la novela fue escrita durante la segunda guerra mundial y , aunque fue publicada en 1945, no comenzó a ser conocida por el público hasta finales de los años cincuenta. Rebelión en la granja constituye una crítica velada de la Revolución Rusa y una sátira sobre la corrupción del socialismo soviético en los tiempos de Stalin.
Hacía tiempo que no leía un libro tan bueno, que dijera verdades de manera tan aplastante, combinadas con una sátira inteligente y que siguiera tan actual como Rebelión en la granja. Para quien no lo sepa, retrata, de manera bastante acertada, a la revolución rusa, pero en una granja. Y con animales.

Es un libro que sigue actual y se darán cuenta su miran, alguna vez, las noticias. Al principio, cuando los animales echan de la granja a sus patrones humanos, todo parece marchar bien. Los cerdos se hacen cargo de todo y uno de ellos, Snowball, organiza comisiones de todo tipo para educar a los animales, enseñarles a leer y a escribir. Justamente, Snowball representa, en el libro, una mezcla entre Lenin y Trotsky (quien fue expulsado de la Unión Soviética y más tarde asesinado en México). Su contraparte, Napoleón (que es una versión se Stalin), en cambio, no se muestra tan interesado en que los animales aprendan a leer y a escribir, pero se encarga de educar a la primera generación de perros que nace en la granja después de que echen a los humanos.

Durante un tiempo, todo va bien. Se establecen unos mandamientos básicos para la convivencia entre los animales que todos siguen y no hay problemas. Los humanos intentan recuperar la granja, sin lograrlo, y todo en la llamada Granja Animal va perfectamente bien. Pero claro, un libro así sería terriblemente aburrido. ¡Tiene que haber problemas! Por supuesto que los hay, pero si sigo contándoles del asunto seguramente les voy a contar todo el libro y ese no es el mal.

El caso es que los cerdos se sienten más o menos así:


No es que los animales sean tontos, claro que no. Pero los cerdos empiezan a aprovecharse de los pobrecitos animales y usando la manipulación todo se va torciendo. El desarrollo de la historia presentada por Orwell es perfecto. Vean cualquier revolución, vean como acabó y seguramente encontrarán algún parecido aunque sea lejano, con este libro, que, aun al ser una sátira política, es increíblemente ligero y rápido de leer. Sus poco más de cien páginas se van muy rápido si tienes interés en él y quieres saber qué pasa con los animales. 

Realmente, no tengo palabras suficientes para recomendar este libro, pero por si no les ha quedado claro: ESTE LIBRO ES INCREÍBLE

Todos los personajes representan un sector muy importante que siempre se ve afectado por las revoluciones en la sociedad. Mientras que Mollie, que quiere seguir comiendo azúcar y usando cintas, representa a la burguesía que no quiere perder sus derechos; Bóxer, el caballo, representa a aquellos engañados que no son lo suficientemente listos para pensar por sí mismos, pero que apoyan al líder a ciegas. Y el burro, finalmente, a la clase intelectual que observa todo y se da cuenta de todos los errores y las injusticias sin decir absolutamente nada. 

Pero ya no puedo decir nada más, léanlo y fórmense una opinión sobre él

miércoles, 10 de junio de 2015

Hablemos de poesía (XIII): Todavía

Benedetti otra vez. No tiene la culpa de ser uno de mis poetas favoritos junto a Neruda y Sabines. Aunque juro que un día encontraré algo más y dejaré de bombardear con ellos, al menos un rato. Bueno, vengo a revivir una sección a medias abandonada y no demasiado famosa; creo yo, porque se ha perdido el hábito de leer poesía. 


Todavia, Mario Benedetti

No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría

palpo gusto escucho y veo
tu rostro tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo

tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto

nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa

sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía

pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro

y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido

y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía.

lunes, 8 de junio de 2015

Lo que leí en vez de actualizar el blog

A mí la constancia no se me da, lo admito por todo lo alto. Sin embargo, leer sí que se me da y vengo con unas cuantas recomendaciones —o no— de los libros que leí y jamás mencioné por aquí porque decidí volver a desaparecer. No son muchos, apenas cuatro. 

El extranjero, de Albert Camus


Libro recomendable si lo que quieres es encontrarte con un protagonista con absoluta falta de empatía o sentido común. Digamos que yo estudiaría un curso de Literatura Francesa si lo basaran en Camus y, aun más, en este libro. Tiene algunas interesantes reflexiones ya al final, que me hicieron adorarlo todavía más. No creo hacerle una reseña realmente en condiciones porque tendría que releerlo y, con todo lo que me pondría analizar, seguro la reseña no la leería nadie por lo larga que me quedaría, así que mejor prefiero recomendarlo así, jurándoles que está bueno y que es un libro que todo el mundo debería leer al menos una vez en su vida. En goodreads, aunque no me gustan los puntajes, este se llevó sus 5 estrellas más que merecidas.

El graduado, de Charles Webb


Célebre película, sí. Como libro, tiene pocos méritos. Más que material de novela, todo el libro parece un largo guion cinematográfico con personajes acartonados y de personalidad dudosa. Trama interesante y desarrollo vertiginoso que evitan que uno caiga dormido y arreglan varios de los muchos problemas del libro, pero parece que le falta algo: alma. Por lo demás, la historia es buena, y para quién quiera conocer, lo recomiendo. No es uno de los mejores libros que he leído, pero tampoco se encuentra entre los peores. Libro para pasar el rato, sin embargo, si lo que cuentan es cierto, yo tengo que ver la película pronto. 

Ordeno y mando, de Amélie Nothomb


Por qué tradujeron así un libro que en francés se titula Le fait du prince (El hacer/deber del príncipe, me parece) es todo un misterio para mí. Sin embargo, la pluma de Nothomb se nota y sólo ese pequeño detalle me hizo acabarlo. Un inicio fuerte, con buen planteamiento, que se desinfla porque hay un clímax que nunca parece llegar. Habiendo leído ya Ni de Eva ni de Adán, esperaba algo mejor de una novela tan cortita, pero acabe decepcionada por la manera de llevar la trama. Eso sí, dentro de las cosas buenas, el final es imperdible. Recomendado con muchas reservas, porque a fin de cuentas, la escritora belga tiene una manera muy entretenida de contar hasta los libros aburridos.

Rebelión en la granja, de George Orwell


Increíble, ante todo. Es increíble que un libro tan cortito y protagonizado por animales te haga pensar de la manera en que este libro lo logra. Los animales se rebelan contra sus patrones, decidiendo que van a manejar ellos la granja. Sin embargo, la fiebre del poder pronto se apodera de los cerdos y las cosas comienzan a cambiar. Es una de las maneras más honestas que he visto de retratar casi todas las revoluciones del mundo. Rebelión en la granja trata, en particular, sobre la Revolución Rusa y todos los personahes que se vieron involucrados en ella, pero ya analizaré más eso en la reseña, antes de que les de flojera terminar de leer mi entrada.

América, de Franz Kafka


Kafka nunca visitó América y es por eso que su estatua de la libertad tiene una espada y San Fransisco está en la costa este. Las descripciones de este libro son delirantes porque es obvio que están basadas en unos Estados Unidos ficticios, sacados de  los periódicos que leía Kafka y lo poco que sabía. El protagonista recorre América en busca del sueño americano, encontrándose con unos personajes interesantes en el camino y sufriendo todo tipo de percances porque, todo hay que decirlo, Karl Rossman no es la persona con más luces del mundo. En américa conoce a un tío, toca el piano, se convierte en elevadorista y más tarde es perseguido por la policía. Narrado de manera divertida, evidentemente recomendado, aunque muchos dicen que no es lo mejor de Kafka.

El otoño en Pekín, de Boris Vian



Conocido por sus trabajos surrealistas, en El otoño en Pekín, una serie de personajes variopintos y extraños se reúnen en el desierto de Exopotamia, donde ha nacido el loco proyecto de construir un ferrocarril. Por supuesto, hablando de Vian y de surrealismo, ni el otoño, ni Pekín tienen que ver con todo el libro. De hecho casi nada tiene que ver con nada, como bien lo anuncia la contraportada. Sin embargo, aun surrealista, Vian nos habla del amor, del deseo y un poco de la explotación. Un libro entretenido, aunque me temo que no a la altura del libro anterior de Vian que leí, La espuma de los días. Interesante y vertiginoso. Lo recomiendo, por supuesto, a menos de que no toleres el surrealismo. Entonces, ni siquiera cometas el error de acercarte a él.